lunes, 7 de octubre de 2013

Demagogia pura y dura

Titular más bien digno de The Sun es lo que estamos viviendo en la última semana en Sevilla. "Muere un indigente en Sevilla tras ser dado de alta en el hospital".

Esta mañana de camino a casa tras una larga guardia voy en autobús cuando un hombre se pone a charlar conmigo y entre otras cosas hablamos de mi trabajo. Ah... ¿eres médico? oye.. y ¿qué piensas de lo que ha ocurrido con el indigente? Mis palabras fueron claras y precisas: hizo lo que debió hacer, preocuparse por el paciente, no permitir que durmiera en la calle una noche más y tratarlo como un ser humano (cosa que dudo que muchos hagan con los vagabundos).

Indignada me hallo, indignada es poco para lo que realmente siento. ¿En qué tipo de mundo sensacionalista y cegado por la prensa amarilla vivimos? Tan defensores de los derechos humanos que somos y ni siquiera somos capaces de asumir la presunción de inocencia. ¿Cómo podemos dar un juicio de valor sin conocer la materia? Realmente somos una sociedad de doble cara.

¡Qué fácil es para los políticos y para la opinión pública (que por cierto hablan desde la absoluta ignorancia) culpar al médico de todos los males! Ese afán andaluz/español por no "descansar hasta que el médico lleve alpargatas" está llegado a límites insospechables. Somos culpables de la muerte de los pacientes, de las listas de espera de los quirófanos, de la espera de 3h en las urgencias, de la crisis... todo es nuestra culpa.

Me resulta un tanto irónico que una sociedad tan arcaica y clasista, tan rancia, como dirían algunos, como la sevillana (y que conste que soy sevillana de pura cepa y orgullosa de serlo a pesar de no comulgar con muchos ideales) ahora tenga tanto interés y tanta preocupación por los indigentes. Esa misma sociedad que pasan al lado de una señora de 80 años sin recursos y ni la miran, ni son capaces de darle nada de comer. Esa misma sociedad que cuando un drogadicto ingresa y es su compañero de habitación (a pesar de ser encantador, no molestar a nadie y ser como cualquier otro ser humano - ya no hablamos de gente problemática, sino de gente que eligió un mal camino en su pasado) llama hasta subdirección médica para exigir cambiarse de habitación (en un hospital público, si señor), cosa que por supuesto consigue, ya que todo es política en este mundo.

Sin duda, lo ocurrido es una tragedia, y ojalá no se hubiese llegado a esa situación, pero lo que no es justo y no me parece correcto es echarle la culpa al médico que le dio el alta al paciente de los sucesos que ocurrieron las horas siguientes. Siempre buscando una cabeza de turco. Las cosas no son tan sencillas como parecen y, repito que, desde la ignorancia es muy fácil hablar, sin conocer en qué consiste realmente una guardia, que significa estar en lo que cariñosamente llamamos la puerta del infierno, vivir la enfermedad y la muerte tan cerca, trabajar hasta que no puedes más y sobretodo, tratar con las personas, con sus familias, con su problemática social. No es todo es un mundo sencillo, lleno de felicidad y de enfermedades que se diagnostican con una sola prueba. Eso fue lo que aprendí en mi primera guardia y que jamás olvidaré, lo difícil que es ser médico.

Debemos sentarnos a pensar y meditar un poco sobre lo injusto y fácil que es dar un juicio rápido y sin fundamento y el daño que provocamos hacia personas que no solo cumplían con su trabajo, sino que se preocupan por las personas (perdón, los "usuarios" para el SAS); lo sensacionalista que es nuestra sociedad, lo politizada que está y la demagogia que nos rodea, y si realmente queremos contribuir a ello. Un poco de autocrítica y humildad es necesario para todos.

Por ello, todo mi apoyo a mi compañero y médico que dio el alta aquella noche, que nadie te haga sentir que no has hecho lo correcto y que no eres un gran médico, todos los que te conocemos y trabajamos contigo (y por tanto, sabemos de qué hablamos) conocemos de sobra que la opinión pública es muy manejable y que hicistes lo que debistes. Yo no lo hubiese hecho de otra manera.

martes, 1 de octubre de 2013

West Coast - Los Angeles City

Desde hace muchos años siempre quise conocer la costa Oeste de Estados Unidos, recorrer sus carreteras y visitar el Gran Cañón ¿hay algo más típico? Bueno, realmente sí, alquilar un Thunderbird y colocarnos un pañuelo a modo de Thelma&Louise, pero ya se salía del presupuesto. Por fin este Septiembre se han visto realizados mis sueños y junto con mi hermana y una amiga nos decidimos a cruzar el charco. Una vez que aterrizas en Estados Unidos y crees que llevas demasiadas horas en un avión y que por fin has llegado, vuelves a la realidad y te das cuenta que estás todavía en la costa este y que te queda cruzar toda USA, es decir, que llevas tan solo la mitad del viaje. Ese es el momento del valium. 

Vuelo Oceanic 815 destino LAX