lunes, 9 de marzo de 2015

Primer día en NYC

El aeropuerto, muchas horas de avión y la interminable cola de inmigración (con cuartelillo y cacheo incorporado a la historia para verificar mi procedencia, debido a que mi segundo apellido es demasiado común al parecer) no disminuyeron mis ganas de ver NY, de salir a dar una vuelta nada más llegar al hotel.
En una ubicación más que privilegiada (56th West Street, entre la 5 y 6 Avenida) se encuentra el Chambers Hotel,  con una habitación de aceptable tamaño (más si conoces lo pequeñas que son las habitaciones en NY), muy bonita y acogedora, con una ducha fantástica (además por las noches te ofrecían chocolate con leche).




Teniendo en cuenta la localización, no podía hacer otra cosa que acercarme a saludar al Atlas y la Catedral de St Patrick's y ver, por primera vez, el Rockefeller sin el archiconocido árbol de Navidad. Aún así, el frío y la nieve de los angelitos del paseo seguía haciéndome volver al pasado y recordar los viajes que hacía con mi abuelo y mi familia a NY en el puente de la Inmaculada.


 Decidimos subir al Top of the Rock, y aunque sea una atracción cara, merece totalmente la pena. Las vistas desde lo alto del Rockefeller son preciosas, y de noche, al menos para mí, Manhattan tiene todavía más encanto, más vida y más color. No tuvimos que esperar demasiada cola, unos 20 minutos y ya por fin estábamos arriba, disfrutando de sus vistas.




A pesar que mi reloj biológico indicaba las 2 de la mañana, eran todavía las 20 h, y ya las tripas rugían pidiendo comida. Nos acercamos a un pub irlandés, Bloom's Tavern, situado en la 208 E 58th St (entre la 2 y la 3 avenida). El sitio es agradable, ambiente característicamente nativo y tanto la comida como las pintas de cerveza (o en mi caso sidra) no faltan en ninguna de las mesas. Muy recomendable, y las altas de pollo picantes especialmente sabrosas.

Después de todo lo que hicimos, nuestro cuerpo no daba para más y nos quedamos dormidas en un santiamén. Justo antes de dormirme, pensé en donde me encontraba, que iba a estar 4 meses en la ciudad más espectacular del mundo, y caí rendida (y muy feliz).

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