viernes, 5 de junio de 2015

Brunch chapter 2

Aunque no he podido cumplir el deseo de ir todos los domingos a hacer brunch (un par de días he ido a la playa, otro se me hizo muy tarde y al final era una comida de horario español más que un brunch), he llegado a más de un 80% de participación, así que todavía puedo recomendar algún sitio más:


  •  Friend of a farmer: (77 Irving Place). Esta calle tiene mucho encanto en sí misma, es tranquila, silenciosa, con casas con hiedra y me recuerda bastante más a Londres que a Nueva York. Tiene al final un parque, el Gramercy Park, al que nunca he conseguido entrar (tiene llave) y he supuesto que es, como muchos parques pequeños en Londres, privado, de la comunidad de alrededor. Cerca de Union Square tenemos este restaurante de aspecto hogareño, con fruta y verdura en grandes cestas para que elijas el zumo que más te apetezca y te lo preparan al momento, con camareros realmente agradables y atentos. En la carta, más de una docena de platos diferentes de huevos, sandwiches, pancakes de manzana, calabaza y arándanos... Yo opté por una tortilla gigante con jamón, brócoli, champiñones, bacon, espinacas y queso. Espectacular. Merece la pena ir. Se llena a la hora del brunch, y no acepta reservas.


  • Il gattopardo: (13-15 West 54th Street). Cuando vinieron unos amigos de visita, los quise llevar a este sitio italiano, ubicado en pleno Midtown, ocupando el antiguo local del Aquavit (construido en 1897, de estilo renacentista y fue una de las llamadas Rockefeller Town Houses, en honor a su dueño), un local de dos niveles que en sus buenos tiempos contaba con una cascada en su interior (actualmente apagada). La carta de brunch escueta, ¿pero quien necesita algo más que los huevos benedictinos o unos huevos del purgatorio (con tomate y pimiento rojo)? La primera vez salí encantada del sitio y la segunda vez, todavía mejor. Te ponen unos entrantes de bolitas de berenjenas que hasta a la gente que no le gusta la verdura (véase Mariano) se lo comió muy gusto. Es otro estilo de brunch, menos gentío, más elegante y tranquilo. 
  • Café Orlin: (41 de St Mark's Place): aunque ya hablo de este sitio en otra entrada, lo pongo aquí también y así lo reagrupo con los brunchsEs pequeño, pero tiene una terraza muy acogedora, y para un esplendido día de sol de primavera es maravilloso. Tomé unos Eggs Norwegian, huevos escalfados con salmón ahumado sobre un muffin inglés y acompañado de patatas, junto con un zumo de naranja y un té con leche por 16 dólares (propinas + taxes al final 20$). El sitio merece la pena, y por ese precio, todavía más.
  • The spotted pig: (314 West 11st Street). Uno de mis sitios favoritos sin duda, estoy deseando volver a pesar de su enorme defecto (hablado ya con varios autóctonos que están totalmente de acuerdo) de la lentitud del servicio. El restaurante cuenta con una estrella Michelin y tiene un aire también hogareño, con las paredes de ladrillo visto, y sin un centímetro libre, llenas de cuadros pequeños y espejos. Me encanta el ambiente y el estilo del bar. A pesar de que lo famoso del lugar son las hamburguesas, yo me decanté por el sandwich cubano, y creo que no me equivoqué. Es de las comidas que más he disfrutado desde que estoy en NY. Lo acompañé con las patatas pajas (shoestrings fries) famosas del sitio, que están cocinadas con ajo y romero. Eso sí, ir sin hambre porque tendréis tiempo de sobra para que os entren ganas de comer. Un sitio maravilloso.

(La parte de arriba no es de ladrillo visto, pero es igual de bonita)


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